Poco despues, consulto en la veterinaria con Virginia, me dice que probablemente tenga Otitis, que se puede tratar. Esa tardecita busco Información en Internet sobre Otitis.
Esa noche envío SMS a una amiga bichera (Alba) a ver si me puede acompañar a agarrarlo al día siguiente. Me responde que sí, que pasa en la mañana a buscarme.
Al día siguiente, pasadas las 10 de la mañana salimos a buscar al perro. Tras pocas vueltas por Barrio Herten, lo encontramos, cerca de una improvisada caseta que le han hecho contra un muro (pero del lado de afuera de la casa)
Bajamos del auto y mientras Alba intenta ganar su confianza, yo hablo con un par de vecinos y le digo que lo llevaremos a la veterinaria a ver si tiene Otitis, enfermedad relativamente fácil de tratar si se la agarra a tiempo, pero dolorosa y con feas repercusiones si dejamos abandonado al animal sin atención.
Los vecinos aceptan lo que le hablamos. Subimos al perro grande y muy viejito al asiento posterior y marchamos rumbo a Veterinaria Pedrense.
El perro es muy viejito. |
Se nota la cabeza torcida hacia el lado izquierdo. |
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No logra enderezar la cabeza, lo que le provoca algo de desequilibrio al caminar. |
Mientras esperábamos ser atendidas, llega un auto del cual desciende una mujer y dice ser quien cobijó al “viejo” cuando en el invierno pasado lo abandonaron y vagaba sin rumbo. No lo puede entrar a su casa porque tiene 2 perros mas y se pelean, pero le hizo una caseta humilde contra el muro de su casa para que duerma allí y lo alimenta. Nos dice que no es otitis lo que tiene, que fue sin querer su marido que hace unas semanas lo pechó con la parte posterior de la camioneta y entonces el perro quedó así, con el cuello torcido y la cabeza caída hacia un lado. Pero que lo que sí tiene es que al caminar muchas veces se le aflojan las patas traseras, que incluso a veces desaparece y tienen que salir a buscarlo con sus hijos y lo encuentran tirado por alguna cuneta sin fuerzas para erguirse, entonces deben cargarlo a upa y traerlo nuevamente. Eso nos deja con la convicción de que la señora se ocupa bastante por él.
Mi compañera bichera le dice que vamos a revisarlo y que luego se lo regresamos. La mujer con su familia siguen viaje ya que se iban para otro lado.
Afortunadamente el perro no tiene otitis. Igualmente le compramos medicación para mejorar sus articulaciones, generador de cartílago, para la artritis, y un revitalizador recomendado para perros muy viejos, para darle un aporte energético extra.
Lo llevamos a su cuadra y lo dejamos allí, inmediatamente se esconde entre las plantas de otra vecina (no sea cosa que lo metamos en el auto nuevamente…ja,ja,ja)
Esa tarde regreso para hablar con la “dueña”, entregarle y explicarle la medicación. Asegura que se la dará.
Me quedo más tranquila de que el perro no tenía otitis. Ojalá con los remedios aportados mejore el golpe recibido en la cabeza y pueda enderezar su cuello.
Pobre viejito, otro mas que los viles humanos abandonan cuando más los necesitan, cuando más vulnerables son. Estas personas merecen que sus hijos los abandonen cuando ancianos en el peor asilo que encuentren, para que sufran en carne propia lo que hacen a estos pobres animales.